Tintura de propóleos


«Lo mejor de la colmena para cuidarse con gotitas de salud.»

Y como la abejas, recolectamos concienzudamente todos los tesoros que produce y a través de los beneficios que sacamos de nuestros productos 100% naturales, sí que pretendemos cuidar de la salud de los clientes que eligen nuestros productos.

Los propóleos que recolectamos, los recolectamos usando rejillas de uso alimentario, no son propóleos proveniendo  del rascado de la colmena que podrían conllevar más impurezas y residuos. Estos propóleos los congelamos antes de procesarlos.

El propóleo es un material resinoso obtenido por las abejas de las yemas de los árboles y que utilizan para sellar las paredes de su colmena o barnizar su interior para hacerla más hermética, cerrando de esta manara entradas alternativas a la vez que recurren a su alto potencial antibacteriano, antifúngico y antibiótico para prevenir con ello enfermedades y parásitos. En efecto los egipcios evidenciaron el potencial fungicida de los propóleos y los usaban como ingrediente principal en su proceso de momificación.

 Uno de los usos que también se ha extendido al consumo humano dado que a este particular ‘material constructivo’, tradicionalmente, también se le han atribuido una serie de interesantes propiedades antisépticas, antiinflamatorias, antimicrobiana y fungicidas, siendo muy utilizado para tratar afecciones respiratorias, bucales, digestivas o dermatológicas.

Ya usado por civilizaciones tan antiguas como la persa, egipcia, griega o romana, el propóleo era muy empleado para tratar úlceras y llagas. Su color es oscuro y tiene un sabor acre, normalmente amargo y muy aromático. Está compuesto esencialmente de resinas, bálsamos vegetales, cera, aceites esenciales y polen. Asimismo, contiene numerosos flavonoides, polifenoles, vitaminas, minerales y, en menor proporción, aminoácidos y azúcares (fructosa y glucosa). Su uso como complemento alimenticio se basa en sus propiedades inmunoestimulantes, ya que aumenta la resistencia del organismo frente a las infecciones. Pero, además, entre sus numerosas aplicaciones y beneficios destacan las siguientes:

  • ayudar a curar heridas y quemaduras. Regenera el tejido epitelial, mejora la circulación y estimula la formación de colágeno, siendo muy útil en casos de acné y quemaduras.
  • ayudar a luchar contra la gripe y los resfriados leves. Su acción antiinflamatoria y anestésica lo convierte en un protector de la garganta y remedio eficaz en procesos inflamatorios de las vías respiratorias.
  • Tratamiento de afecciones bucales. estimula la generación del esmalte dental y protege contra la caries y la formación de la placa bacteriana. Además, están indicados en caso de aftas, estomatitis, gingivitis, glositis (inflamación de la lengua), y después de extracciones dentarias.
  • Favorece la circulación. Disminuye la fragilidad capilar y ejerce un efecto vasodilatador e hipotensor.

Conviene tener en cuenta que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, tras revisar sus efectos, concluyó que no hay una relación causa efecto entre su consumo y la salud respiratoria, actividad antibacteriana, alivio en la garganta, salud intestinal, ayuda al sistema inmunitario, mantenimiento de la salud oral, circulación sanguínea o protección hepática.

Del mismo modo, su consumo no está indicado para aquellas personas que padezcan algún tipo de alergia o intolerancia a las abejas o a los productos derivados de ellas.

Nunca debe tomarse de manera continua e indiscriminada, sino durante periodos cortos y en dosis controladas por vía oral de 5 miligramos por kilo de peso. Como sucede con los medicamentos, lo más conveniente es seguir los consejos de un profesional cualificado.

Quiero tintura de propóleos