Nuestras mieles

Parece ser que tenemos todo lo que necesitamos en una cucharadita de miel.

El primer alpinista en conquistar el monte Everest, Edmund Hillary, consumió varios kilos de miel durante su ascención.

Es un dato histórico que resume sí mismo la potencia nutritiva de este producto maravilloso. Por su composición en fructosa, la miel aporta una importante cantidad de energía rápida, lo que la convierte en el complemento idóneo para los deportistas. Pero más que un alimento Plinio el viejo la describió como toda una farmacopea. Desde los egipcios la miel se usa en la medicina tradicional por sus propiedades cicatrizantes, desinfectantes y antioxidantes.

Para pretender obtener una denominación, la miel monofloral debe contener ciertas características organolépticas y de concentración en pólenes que nos permitan asegurar su origen floral. El arte del apicultor reside en saber anticipar las floraciones y componer con ellas para poder obtener mieles de distintos sabores.

Nuestra producción se reparte entre el valle del Lozoya a más de 1100m de altitud y el valle del Jarama a 740m. Por esto podemos ofrecerles mieles de distintas orígenes y sabores:

En Rascafría extraemos miel de Roble, un mielato más precisamente. Es oscura, muy densa, extremadamente rica en oligo-elementos, indicada para tratar la anemia y excelente para el estómago. Su perfume es fuerte aunque tenga matizes vegetales de regaliz y menta. Perfumada, sorprendente, dulce sin ser empalagosa. Es una miel cotizada porque para su producción intervienen varios actores del ecosistema, desde roble a la abeja pasando por pulgón, además de condiciones climáticas específicas. Es la miel de los «gourmet», 100% silvestre y producida en entornos que garantizan su pureza.

Recogemos está miel hacia principios de septiembre.

Esta miel merece su denominación por las propiedades de las flores que juntamos en la mielada de primavera. Los envidiosos la llamarán simplemente «milflores». Y tendrán razón pero solo en el papel, ya que nuestros terrenos ofrecen en primavera un cóctel de esencias realmente beneficiosas para la salud.

Estamos situados en un tomillar espectacular. El tomillo nos proporciona una miel oscura, antiséptica, recomendable para todo tipo de enfermedades infecciosas, sean de origen pulmonar, urinaria o intestinal. Es también estimulante contra el cansancio, útil en caso de tos y un aliado contra los gases.

En nuestras fincas notamos la presencia de romero. Esta planta produce una miel muy clara. Sus propiedades la hacen muy recomendable para los hepáticos, para luchar contra los cólicos intestinales y como estimulante en caso de astenia o estrés.

Un zarzal nos proporciona una miel oscura muy indicada para los dolores de garganta.

Por fin, unas acacias cercanas vienen a perfumar nuestra miel y darle su consistencia más líquida y su riqueza en fructosa, el azúcar natural de la fruta.

Todas estas propiedades se encuentran en una miel que recogemos a finales de junio.

Cuando las condiciones son caprichosas nos está muy difícil presumir con antelación del tipo de miel que obtendremos, sobre todo en zonas de valle más afectadas por las variaciones climáticas. Por lo cual la denominamos simplemente: «miel del valle» y nos basamos sobre los análisis polínicos para definir su identidad y características. Compartimos siempre los resultados de estas análisis para compartir un poco de la magia que reside en cada tarro de miel La Gota.

Pronto añadiremos a nuestro cóctel las propiedades de la lavanda aumentando el espacio dedicado a su cultivo en nuestro terreno piloto (ver nuestro proyecto innovador página ¡PROYECTO!).